¿Cuántas veces te ha pasado que tú mismo, o alguien que conoces, paga su enfado, frustración, sobrecarga o rabia con las personas que tiene más cerca? Seguro que lo has vivido más veces de las que te gustaría recordar…
A veces somos nosotros mismos, otras veces alguien cercano, quien descarga todo lo que no sabe gestionar. Y esto no solo no es justo, también es una actitud bastante infantil: culpar a los demás para evitar hacernos responsables de lo que nos pasa.
Pero no tiene por qué ser así. Los demás no tienen por qué aguantarlo. Actitudes como estas solo ponen de manifiesto que todavía no sabemos manejar bien lo que sentimos.
Puede que de pequeños nadie nos enseñara a hacerlo. Pero ya no somos niños. Ahora somos adultos y podemos aprender herramientas efectivas para lidiar con lo que nos pasa. No es tan difícil. Solo requiere compromiso por nuestra parte: dejar de culpar a los demás, dejar de señalar fuera y empezar a hacernos cargo.
El primer paso es conectar con lo que sentimos. El segundo, aprender técnicas sencillas que nos ayuden cuando algo nos desborda o nos agobia.
Los demás no tienen la culpa ni tienen que cargar con nuestro fardo. En mi libro El Oráculo de las emociones comparto formas sencillas de entender lo que sentimos y aprender a gestionarlo mejor. Si sientes que esto te pasa, quizá pueda ayudarte. Puedes conocer mi otro libro aquí.
