Últimamente me he dado cuenta de que cuando hablo de espiritualidad, muchas personas lo confunden con esoterismo. Y no es lo mismo.
Para mí, la espiritualidad tiene que ver con algo muy simple y muy profundo a la vez: darse cuenta de que somos algo más que un cuerpo. De que hay un alma habitándonos y de que estamos conectados a algo más grande, llámalo Dios, Creador, Alá o Universo. El nombre importa menos que la experiencia de sentir que no estamos separados.
El esoterismo, en cambio, lo veo como la exploración de la comunicación con otros planos de existencia y con esas capacidades sutiles que todos tenemos en mayor o menor medida: la intuición, la percepción, la recepción de información a través de símbolos, cartas, péndulos, ángeles, guías… Son herramientas que ayudan a recibir mensajes y a orientarnos en la vida cotidiana. A algunas personas les fascina y a otras les incomoda o les da miedo, quizá porque lo sienten lejano o desconocido.
Lo cierto es que todos tenemos un alma y venimos a esta vida a sentir y a vivir experiencias. Experiencias que nos ayudan a crecer y a evolucionar, pero también a amar, disfrutar, reír y saborear la vida. Y junto a esas, vienen otras más amargas, como esos caramelos de limón que nadie elige, pero que tarde o temprano toca probar. Son las vivencias que nos mueven el suelo, que nos rompen, que nos superan… y que, aun así, son necesarias para entender, integrar y seguir avanzando.
Al final, más allá de etiquetas, para mí tanto la espiritualidad como el esoterismo son formas de conexión. Conexión conmigo misma, sin ruido ni distracciones internas. Una manera de recordar que no estoy aislada, que formo parte de algo más grande y que todo está conectado. Energía, frecuencia, vibración. Vida.
No escribo esto para convencer a nadie ni para marcar el ritmo del proceso de nadie. Cada alma tiene su propio momento. Yo solo comparto mi mirada, abro preguntas y dejo semillas. Lo demás pertenece a tu camino.
Si lo que escribo te resuena y quieres seguir explorando otras opciones, aquí encontrarás talleres descargables, libros y recursos que he creado desde mi propia experiencia, pensados para acompañarte en procesos como el amor propio, la culpa, el autosabotaje o la recuperación del poder personal. Todo está aquí para ti.
