Si alguien me contara la revolución interna que este año iba a presentarme, no lo habría creído. Una depuración salvaje hasta quedarme solo con lo esencial, y desde ahí, volver a recomponerme. Nada ligero. Tremendamente incómodo. Y orquestado por mi alma. Te aseguro que yo no lo hubiera elegido.
Con lo viejo no puede construirse lo nuevo. Hay momentos en los que toca despojarse de todo lo que ya no resuena con uno para poder avanzar. Mentalmente lo entendemos, suena lógico, incluso necesario. Pero atravesarlo es otra cosa. Todo un reto.
Esa palabra, transformación, se queda corta para describir la crudeza del proceso. Ese paso de gusano a mariposa sin el cual hubiese sido imposible pasar al siguiente nivel. Hubo que dejar atrás pieles de otras vidas, pesadas, obsoletas, inadecuadas, que ya no se alineaban con mi energía actual.
Y es muy doloroso. Se mezclan emociones, incertidumbre, miedos… Después llega un vacío frío, una especie de tierra de nadie, la antesala de algo que aún está por formarse. No sabes lo que es, pero intuyes que traerá algo distinto. Y eso ya es un alivio, porque en lo anterior ya no encajas. Aunque no tengas claro hacia dónde vas, guardas la esperanza de que sea mejor. Mejor con letras mayúsculas.
Lo que sí tengo claro es que cuando haces una limpieza de ese calibre, los caminos se abren. De forma que no imaginas. Aparecen oportunidades que no habrías sabido pedir ni en tus sueños más salvajes. Lo que es para ti llega en el momento perfecto. Sin lucha, sin forzar. Simplemente sucede. Eso sí, siempre que des los pasos que te acerquen a lo que deseas. Aquí ya no hay medias tintas ni inseguridades. Hay que saltar. Hay que atreverse.
Es entrar en una línea de tiempo distinta donde lo que deseas comienza a ser posible.
Si estás leyendo esto y has pasado por algo similar, quiero decirte algo. Las cosas mejoran. Después de la incomodidad del vacío, el panorama empieza a despejarse. Y si estás en un lugar que no es para ti, la vida hará lo que tenga que hacer para sacarte de ahí y llevarte en otra dirección. Confía, aunque te asuste. No estás perdiendo nada. Estás siendo redirigido hacia experiencias, personas y lugares que sí saben valorar lo que tienes que ofrecer.
Si estás atravesando un proceso similar y sientes que necesitas apoyo, en lilyluz.es encontrarás los espacios de acompañamiento que ofrezco y un lugar donde escribirme directamente. A veces no hace falta tenerlo todo claro para pedir ayuda, basta con sentir que no quieres atravesarlo solo-a.
